martes, 31 de marzo de 2009

La Cocina Mapuche, Otra Forma de Tradición

¿Alguna vez imaginaste que en un refinado cóctel en vez de un canapé, el mozo te ofreciera una sopaipilla con pebre de merquén?


El pueblo Mapuche, tiene como alimentos tradicionales los frutos y cereales de nuestra Tierra, que se componen de gran valor nutricional, sanos y de variados gustos.

La Alimentación Mapuche considera además los pescados, carnes, legumbres, cereales, y otros que pertenecen a lugares específicos, así por ejemplo, podemos ver que en la Cordillera “Zona Pewenche”, el alimento principal es el Piñón, fruto de la Araucaria.

Las comidas mapuches más conocidas son:

Catutos: trigo sancochado molido en piedra o molido en molino se le da forma alargada y se puede consumir de diferentes maneras ejemplo con pebre y con merquén.

Mote: trigo cocido en ceniza y pelado a mano.

Mote mei: maíz cocido en ceniza y pelado a mano.

Merquen: ají seco en vaina tostado, semilla de cilantro, sal y pimienta

Muday de trigo (chicha): esta bebida se realiza generalmente antes de un Nguillatun (ceremonia religiosa) ya que pasa a ser la bebida más preciada de la misma. Se elabora con trigo machacado, pelado y hervido que se deja fermentar varios días.

Tortillas de rescoldo. Pan de harina de trigo cocido en ceniza caliente

Murque. Harina tostada a medio moler

Ñachi. Sangre de cordero con sal, cilantro, ají, limón y aceite

Apol: Hígado de cordero con ají, comino, sal, cilantro y aceite. Esto se prepara con el cordero aún vivo se le hace un corte en la tráquea por donde se le introducen los ingredientes. Se mata luego el codero y este guiso se corta en trozos y se come caliente.

Apol al blanco: este se realiza con los mismo ingredientes anteriores una vez introducidos los ingredientes se sopla y amarra bien se cocina en agua hervida

Pulco: vino

Charquican: Guiso de zapallos, arvejas, choclo, porotos verdes, charqui

Curanto
Denominado "piedra caliente" en lengua mapuche, este delicioso plato que es muy típico en Chiloé y en toda la región, se prepara tradicionalmente en un hoyo en la tierra.
En el fondo se colocan grandes piedras, una vez que están al rojo vivo, se agregan los mariscos, carnes aliñadas, verduras, chapaleles y milcaos, que son cubiertos con hojas de pangue o nalcas. Después de una hora el curanto está listo para servirse.

domingo, 22 de marzo de 2009

Raices de historia...


Curarrehue, ubicada en la región de la Araucanía perteneciente a la comuna del mismo nombre, se dispone a 36 km de la ciudad de Pucón. Es un pueblo habitado por un gran número de mapuches, y significa, territorio o lugar ceremonial de piedras, en mapudungun. Comuna joven, con un potencial productivo interesante.

La conformación de la población Mapuche de Curarrehue es bastante peculiar en relación a otras zonas. Esto porque en esta comuna se concentraron diversos sectores de la etnia mapuche, sea del valle de La Araucanía, incluso de las zonas costeras de ésta. Su posición geográfica, su identidad cultural, sus recursos naturales protegidos, dan a esta zona fronteriza de la Novena Región una promesa en el devenir del turismo.

Los Mapuches, gente de la tierra, constituyen uno de los pueblos originarios más numerosos que sobreviven en la actualidad. Con una población cercana al medio millón de individuos conservan aún su lengua, Mapudungún, y gran parte de su cultura. Se destacan los vínculos familiares y religiosos que los unen e identifican como una verdadera nación.

Es el pueblo indígena que se destaca, por sobre todos los de América ya que resistió la dominación hispánica, en forma férrea y sin límites. El motor que impulsó dicha resistencia fue el concepto de tierra, tan arraigado hasta el día de hoy .Es una cultura originaria que se destaca por la unidad tribal y social en torno a la defensa de su territorio y se siente orgullosa de sus orígenes que trata de mantener hasta nuestros días.

La riqueza de este pueblo origina nuevas oportunidades de turismo, como dar a conocer diversas actividades desconocidas de este pueblo, y tan variadas que van desde cómo viven en una ruca, cosechar papa, pastorear o cortar leña, hasta la variada preparación de platos que hoy por hoy se está realizando en los restaurantes más famosos de nuestro país y del extranjero. Estas actividades que pueden constituir un verdadero lujo para los turistas ansiosos de un contacto profundo con la naturaleza, perdidos en la vida moderna, y si a esto se suma el conocimiento de culturas originarias y la posibilidad de formar parte por unos días de una forma de vida diferente, anclada en la espiritualidad y las tradiciones ancestrales, el panorama resulta aún mas atractivo.